Paseos en primavera. Por Vero Mariani

¡Feliz primavera amigas! Espero que estén disfrutando los días más largos y que ya empiezan a asomar las blusas y remeras… ¡cuánto extrañaba los brazos al sol! Y también pasear por la ciudad, disfrutando a conciencia salidas bien diseñadas para que se disfruten y no pongan en riesgo los protocolos de protección 😉 Comparto feliz con ustedes cuáles fueron nuestras primeras salidas al aire libre, y las invito a dejar sus propios recorridos en los comentarios. ¡Gracias Mariquel y Vale por llevarnos de paseo a todas! 😀

La peregrinación a harinas bendecidas

Uno de los primeros paseos que hicimos post cuarentena estricta fue en plan desayuno. Visitamos a La Kitchen (Núñez 3400, CABA), una pastelería original donde también se brinda café de especialidad. Fuimos seducidos por sus croissants y fosforitos, y como llegamos cerca del mediodía, tuvimos que contentarnos con las primeras (no así el segundo: se sirve por la tarde, ¡y ojo que se agotan rápido!). ¡Y vaya si nos contentamos! La masa es exquisita y la edición que está rellena con dulce de frambuesa es digna de reverencia. Y de volver por ella… ¡una y mil veces más!

También recomiendo que pasen a tomarse un cafecito sentados en las sillas tipo Quilmes o en los pintorescos banquitos tronco de Cuadra (O’Higgins 3202, CABA), y elijan qué las tienta más de su mostrador. Es una esquina con encanto junto a las vías del tren en una Núñez adormecida, llena de árboles y tranquilidad. Punto ideal para una charla de café con una buena amiga 😉

La mejor lágrima de San Isidro

Siguiendo la ruta epicúrea, les recomiendo que se tomen la mejor lágrima posiblemente de sus vidas en Preto, en la sucursal que queda en la Estación de San Isidro. Es bien cremosa y con un toque dulzón que alegra el corazón no tener que recurrir ni a una pizca de azúcar para acompañarla 😉 También pueden visitar el Preto de la Estación de Martínez del mismo ramal Tigre – Retiro, pero ese siempre está llenísimo de gente y no tienen tanto espacio donde sentarse. En esa estación da para comprar y caminar las calles aledañas: otro barrio pacífico lleno de verdes copas de árboles.

¡Recuperemos a Palermo!

Me acuerdo cuando Palermo Viejo empezó a asomar la cabeza como barrio de secretos bien guardados, de arte callejero y diseñadores independientes, dueños de locales maravillosos, vanguardistas. Luego alguien corrió la voz, Palermo creció de forma desmedida y ¡chau! Perdió su magia… hasta ahora.

Tuve que ir hace una semana a  buscar un regalo a una tienda sobre El Salvador casi Gurruchaga y volví a sentir ese amor profundo por ese sector de la ciudad de Buenos Aires que solía ser tan único y especial. ¡Fue un flechazo potente! ¿Habrá sido la abstinencia de paseos por la cuarentena? Puede ser, ¿pero a quién le importa? Palermo está divino, más curtido (en un buen sentido) y los barcitos están preparados para recibirnos adecuadamente. Quiero volver con mi familia y mi cámara: quiero caminar sus calles, comer algo rico de parada y sacar todas las fotos que se banque mi tarjeta de memoria. Palermo es color, textura, aromas y postales eternas… Palermo vuelve a ser una gran idea 🙂

Y ya que estamos ahí, cruzando pasajes y tirando selfies con fondos de coloridos murales, vayamos hasta Libros del Pasaje. Amo esta librería: tiene todo el encanto que debe tener un monumento vivo a historias maravillosas, y ese olorcito irresistible a libro nuevo. Bueno, no sé cuánto se pueda leer con tapabocasynariz bien puesto pero bueno, hagamos el intento a metro y medio de distancia 😉

Plazas, siempre las plazas

Y por último: plazas. Los parques de la ciudad, aunque más  no sea una plazoleta mini con dos banquitos y un poco de pasto, es nido de alegría y buenos momentos, solos o en familia. El contacto con la naturaleza, por más módico y/o urbano que sea, es todo lo que está bien: nos conecta con una vida más sencilla. Sugiero caminar plazas lo más que puedan, tocar troncos, jugar a las escondidas entre arbustos y recolectar florcitas, hojas lindas o esas bellas ramas caídas que luego quedan tan bien en casa, en un lindo frasco de vidrio con un poco de agua.

Mis plazas favoritas son la Plaza Castelli (en Conde y Echeverría, Belgrano R), porque invita a recorrer sus alrededores, caracterizados por casas tipo inglesas y otras gemas residenciales; el Jardín Botánico de Buenos Aires, aunque aparentemente no está abriendo en este momento; la plaza del Planetario, ¡porque el Planetario es lo más!; y la Plaza Vicente López y Planes (en Ricardo Gutiérrez y Salta, Olivos), no tanto por la plaza en sí que sí, es linda, pero también por sus alrededores: Olivos es divino y en su esquina está el cafecito Bocacalle, otro gran lugar donde comer bien (me imagino que ahora al paso…).

¡Feliz primavera a todas, que sea sumamente disfrutable!

Vero Mariani
http://www.almasinger.com/
https://instagram.com/veromarianipics/

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